Hay veces que el universo peca de obvio. Tirándote simbolismo barato a la cara.

Durante años la vida me ha cruzado con personas de nombre “Cecilia” cuyas relaciones pasaron de la rápida amistad a la rápida sensación de uso y abuso.

Mi hermana melliza se llama Cecilia.

Este año la vida me trajo “Paulas”.

Yo me llamo Paula.